29 de junio de 2014

Lentibulariaceae: Pinguicula mundi


Pinguicula mundi
Blanca, Jamilena, Ruíz Rejón & Reg. Zamora (1996)


Nombres vernáculos
(cast.) Grasilla

Familia
LENTIBULARIACEAE – Letibulariáceas


Color de la flor: Violeta.
Floración: Mayo a Julio.
Ecología: Comunidades rupícolas en roquedos rezumantes, cuevas pequeñas y recovecos de roca. Se desarrolla sobre substrato calizo, en lugares de luminosos pero sin sol directo, a umbrosos.
Rango altitudinal: 900 – 1.600 m.
Distribución: Endemismo ibérico; disperso aisladamente por unas pocas sierras orientales de la Península Ibérica (Serranía de Cuenca, zona sureste de Guadalajara, Sierra de Alcaraz y Sierra del Calar del Mundo (Ab, Cu, Gu).


Observaciones: El género Pinguicula es uno de los más ampliamente distribuidos entre las plantas carnívoras en el mundo; se encuentran en todos los continentes faltando sólo en Australia. Por lo general viven en lugares húmedos o semiencharcados (por lo menos durante su periodo vegetativo). En el área mediterránea, estos lugares propicios aparecen a menudo muy dispersos y aislados, separados por extensas zonas secas. Esto ha propiciado el aislamiento de las poblaciones, y debe haber desempeñado un papel principal en los procesos de especiación. A causa de la aridez climática actual, muchas poblaciones se encuentran en peligro de extinción, principalmente nuestras especies mediterráneas.
Como consecuencia de vivir en paredes calcáreas rezumantes con lavado continuo, y donde escasean los nutrientes ricos en nitrógeno y fósforo, indispensable para la fabricación de las proteínas de la planta. Estas Pinguicula, han resuelto el problema transformándose en plantas carnívoras, más concretamente insectíferas, como vía para obtener los nutrientes que le faltan. Para atraer a las presas (sobre todo pequeños artrópodos), la planta utiliza su olor fúngico y el color verde-amarillento de sus hojas, así como su brillo, debido a la refracción de la luz en las gotitas de mucílago. El mecanismo de captura es pasivo: cuando una presa se posa en una hoja e intenta caminar por su superficie, queda adherida por las gotitas de mucílago producidas en los pelos glandulíferos; durante el forcejeo que realiza el animal para tratar de escapar, contacta con otros pelos, y acaba por quedar atrapado por el mucílago. Durante el proceso de captura, las glándulas sésiles de la superficie foliar, que permanecían secas, emiten una secreción viscosa que contienen los enzimas digestivos. Se produce una digestión externa y, posteriormente, la absorción del fluido resultante.


En la farmacopea tradicional, la grasilla en fresco y dializada, y por lo común asociada al tomillo, se emplea para combatir la tos convulsiva. En algunas zonas del Pirineo la usan para hacer cicatrizar las cortaduras y laminaduras, sobre las cuales se aplica una hoja recién arrancada, por la cara superior; las mismas secreciones que impiden la putrefacción de los insectos adheridos a las hojas actúan como antisépticos (éste, es al parecer un remedio muy antiguo).
Algunas especies de grasillas han sido utilizadas en ciertos paises de Europa durante la edad media, para atrapar los piojos que infectaban las camas. Los lapones utilizan estas plantas para cuajar la leche. Los jugos enzimáticos que segregan las hojas hacen que la leche cuaje y forme grumos llamados requesón o cuajada.


En algunas zonas de nuestro territorio estas grasillas están protegidas legalmente según los siguientes criterios:
-   Castilla·La Mancha; según Decreto 33/1998 de 5 de mayo, por el que se crea el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Castilla-La Mancha (D.O.C.M. núm. 22, 15 de mayo 1998); dentro de la categoría: Taxon Vulnerable.
Se encuentra citada en los siguientes Libros y Listas Rojas:
- Lista Roja de la Flora Vascular Española (2008): Taxon Vulnerable.



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